La Manada
Viven en semilibertad y se respeta su etograma. Por eso su espejo es limpio.
Fichas
Quién te acompañará
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En la manada conviven caracteres muy distintos, y todos trabajan: quien marca los límites y no deja que nadie se le acerque sin una intención clara; quien sostiene, tranquilo y paciente, y suele ser el primer contacto para los más miedosos; quien lee el ambiente y reacciona a la tensión antes de que nadie la diga en voz alta; y los más jóvenes, curiosos e inquietos, perfectos para trabajar la paciencia y la constancia. Según el objetivo de cada sesión, la profesional elige con qué compañero se trabaja.
No les ponemos nombre a propósito: el nombre se lo pone cada persona durante la sesión, y ese gesto ya forma parte del trabajo.
Etología
Un entorno a su medida
Un caballo estabulado, con sesiones cada día y poco espacio, acaba apático o estresado. Un animal así ya no devuelve información fiable: devuelve su propio malestar.
Aquí la manada vive junta y al aire libre todos los días de la semana: pasta, se mueve y resuelve sus propias jerarquías, siempre. Por eso, cuando trabajas con ellos, lo que te devuelven es tuyo y no suyo. El bienestar animal no es aquí un valor decorativo: es la condición técnica que hace que el método funcione.